Como prepararse para lactar

    By: Lamaze International on Apr 01, 2013

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    Preparada para amamantar

    Así como tu cuerpo está diseñado para el embarazo y el parto, tú también estás hecha para amamantar a tu bebé. (¡Y no tienes que hacer nada para prepararte para eso!)

    Por Rachel Levine, BFA, FLC, IBCLC

    Quizás no te hayas dado cuenta, pero te has estado preparando para la lactancia toda tu vida, y nunca tanto como durante estos meses del embarazo. Todo lo que tienes que hacer es entender el proceso y confiar en que tu cuerpo sabrá qué hacer cuando nazca tu bebé.

    El origen de los senosBreastfeeding Preparation

    Cuando sólo eras un feto dentro de tu madre, tus mamas se originaron como “capullos”. Dentro de cada yema, se formó un sistema básico de conductos mamarios que produce y transporta leche, y que creció junto contigo a lo largo de la infancia.

    Cuando alcanzaste la pubertad, las hormonas liberadas durante el ciclo menstrual desencadenaron el desarrollo de los senos. El estrógeno producido durante la primera parte del ciclo ayudó a los senos a desarrollar conductos lácteos, y la progesterona liberada durante la segunda parte del ciclo estimuló el desarrollo de glándulas productoras de leche. Este crecimiento continuó durante toda la pubertad.

    El calostro

    Ahora que estás embarazada, tu cuerpo se está preparando rápidamente para la lactancia. Entre las 16 y 22 semanas, tus senos comienzan a producir calostro, la primera leche superconcentrada hecha para tu bebé. La areola (el área oscura de piel que rodea el pezón) por lo general se torna más oscura y se agranda, al igual que el pezón. Ya en esta etapa, tal vez notes algunas gotas claras, amarillas o blancas, de calostro que salen de tus pezones, especialmente cuando tomas una ducha o un baño tibio.

    Una vez que nace el bebé, la leche materna se desarrolla en etapas y tarda aproximadamente dos semanas en convertirse en leche madura. Al comienzo, es calostro puro. Este alimento concentrado y altamente nutritivo está repleto de anticuerpos que son fundamentales para la salud del bebé y que no están presentes en su sistema hasta que es amamantado por primera vez. El calostro recubre su estómago, lo que crea una barrera que no pueden atravesar la mayoría de las bacterias y virus, y disminuye el riesgo del recién nacido de contraer numerosos tipos de infecciones. Ayuda a proteger su sistema digestivo, las membranas mucosas, la garganta, los pulmones y los intestinos, y ayuda a impedir que se haga sensible a los alimentos que tú consumes. A su vez, disminuye el riesgo de futuras alergias alimentarias. Esta protección dura mientras lo amamantes.

    Tus senos producirán alrededor de 3 a 4 cucharadas de calostro durante las primeras 24 horas posteriores al nacimiento. Dado que el estómago de un recién nacido sólo puede contener unas 2 a 3 cucharadas de leche, esta cantidad será suficiente para amamantar a tu bebé durante su primer día de vida. Con los frecuentes amamantamientos (al menos cada 2 a 3 horas), aumentará el volumen de leche que estás produciendo, por lo que siempre habrá suficiente para alimentar al bebé.

    Un buen comienzo

    Las investigaciones han demostrado que los beneficios de la lactancia materna se extienden a toda la vida de tu hijo, e incluyen un menor riesgo de padecer diabetes, obesidad, leucemia juvenil, enfermedades cardíacas, asma e infecciones de oído. También se halló que los niños amamantados tienen un mejor desarrollo de los ojos y de la mandíbula que aquellos que no son amamantados. También te beneficia a ti: inmediatamente después del parto, el amamantar ayuda a que el útero regrese a su tamaño normal. Puede ayudarte a perder el peso del embarazo, y los estudios han demostrado que reduce el riesgo de cáncer de seno y de ovario.

    ¿Quieres ver todo esto en acción? Di a los profesionales que te atienden que te gustaría tener al bebé contigo apenas termine el parto (todos las pruebas pueden realizarse más tarde o mientras el bebé está en tus brazos). Colócalo sobre tu pecho, justo sobre tu piel, y te sorprenderás al ver como se aferra a tus pechos y comienza a alimentarse. Si lo tienes sobre tu piel el mayor tiempo posible durante los días siguientes, verás que ambos se acostumbran a la lactancia con facilidad.

    Pero si experimentas problemas, no estás sola. Habla con un asesor en lactancia (solicita uno en el lugar del parto) o comunícate con el grupo local La Liga de la Leche (www.lalecheleague.org). Considera la posibilidad de inscribirte en una clase prenatal de preparación para la lactancia como ayuda para entender el proceso y estar lista para esa primera alimentación especial.

    Released: Apr 01, 2013 09:18 AM | Updated: Apr 02, 2013 12:15 PM
    Keywords: Healthy Pregnancy | Breastfeeding


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