Escuela de enfermeria

    By: Lamaze International on Apr 01, 2013

    Escuela de enfermeria

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    Curso de lactancia

    Puede ser un instinto natural, pero amamantar a tu bebé resulta mucho más sencillo si estás bien informada.

    Por Judith A. Lothian, RN, PHD, LCCE, FACCE

    A mamantar es una forma natural y sencilla de brindar nutrientes a tu bebé. Lo natural es que tu bebé se alimente con leche materna, y tu cuerpo está perfectamente diseñado para producirla. Durante el embarazo, tu cuerpo ha estado preparándose para amamantar, y el calostro (leche Nursing Schoolmaterna temprana) estará listo y a la espera. Inmediatamente después de nacer, tu bebé es capaz de hacerte notar cuándo tiene hambre, de prenderse al pecho y de succionar, tragar y digerir leche que satisface sus necesidades nutricionales específicas.

    Entonces, ¿cómo funciona esto? Cuando el bebé succiona el pecho, se estimula la producción de leche; por ende, cuanto más tome el pecho, más leche tendrás disponible. Los chupetes y el uso de preparados complementariós interfieren en este proceso. El bebé debe mamar al menos ocho a doce veces cada 24 horas durante las primeras semanas. (La excepción sería durante las 24 horas iniciales después del parto, durante las cuales los bebés duermen más). Es posible que se alimente varias veces seguidas, en vez de cada dos horas, y debe mamar hasta quedar satisfecho. Esto asegura que reciba tu leche final, rica en grasas y calorías. Si limitas la lactancia a 5 o 10 minutos por cada mama privas a tu bebé de este alimento tan importante y nutritivo. Deja que el bebé termine con el primer pecho antes de ofrecerle el segundo. Fíjate en tu bebé, no en el reloj.

    Contrariamente a lo que quizás te hayan dîcho, no es necesario que bebas gran cantidad de líquido o evites ciertos alimentos mientras estás amamantando. Come y bebe lo suficiente como para satisfacer tu apetito pero trata de ingerir unas 500 calorías adicionales al día (discute tus necesidades nutricionales con el médico). La mayoría de las mujeres descubren que amamantar las ayuda a bajar algunas de las libras que ganaron durante el embarazo porque esta actividad quema entre 600 y 800 calorías al día.

    Te darás cuenta cuándo tu bebé está listo para mamar; no porque llore, sino por varias señales tempranas que indican que es momento de alimentarlo: movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados, imitación del movimiento de succión, llevarse las manos a la boca y emitir sonidos suaves. Si esperas hasta que el bebé llore, quizá sea más difícil ayudarlo a acomodarse para que pueda mamar correctamente. Mantente cerca de tu bebé y aprenderás a detectar estas “pistas” de que tiene hambre.

    PRENDERSE AL PEZÓN

    En los recién nacidos, prenderse al pecho es instintivo. Varios estudios han demostrado que si se coloca al bebé en contacto con la piel del pecho de su madre inmediatamente después del nacimiento, el bebé puede acercarse al pecho y prenderse al pezón. Si sostienes a tu bebé en la posición tradicional para acunarlo, se podrá prender correctamente al pezón si la cabeza está a la misma altura que las mamas, alineada con su cuerpo, y está frente a ti. No es necesario que te inclines hacia el bebé, ni el bebé debe esforzarse para prenderse al pezón. Aguarda hasta que el bebé abra bien la boca, de forma que tome la areola, y no sólo el pezón.

    Otra opción es tomar al bebé como se toma una pelota de fútbol americano, es decir, debajo del brazo. Sosténlo de costado, con la nariz contra el pezón. Coloca el brazo a lo largo de la espalda del bebé para sostenerle los hombros y el cuello con tus dedos y pulgar detrás de sus orejas. No sostengas la parte posterior de la cabeza, ya que, al momento de prenderse, el bebé la inclinará instintivamente hacia atrás. Ten paciencia y permite que el bebé te guíe; no lo apresures ni te sientas presionada. Recuerda, tu bebé sabe cómo hacerlo. A medida que succiona, escucha y observa cómo traga. Esta es la garantía definitiva de que recibe la leche. Tu bebé te indicará cuándo ha terminado de comer: soltará el pezón o se quedará dormido, quizá no desee mamar del otro pecho. En ese caso, la mama estará más llena cuando esté listo para mamar otra vez, comienza con ese lado.

    Si prestas atención a las señales de alimentación de tu bebé, le das de mamar con frecuencia y le permites mamar hasta que esté satisfecho, estarás segura de que recibe suficiente leche. Observa los siguientes signos:

    • Notarás el cambio en la succión: a la succión le sigue una pausa en la que el bebé traga. Cuando el bebé traga, notarás el movimiento de los músculos del cuello.
    • Para el cuarto día, si está recibiendo suficiente leche, el color de su materia fecal cambiará del meconio oscuro a un color amarillo mostaza. Llegado el sexto día, el bebé debe mojar al menos seis pañales diarios, y evacuar tres veces o más cada 24 horas.
    • El bebé deberá aumentar de peso, aunque pueden pasar entre 2 y 3 semanas hasta que recupere el peso que tuvo al nacer.

    Algunos bebés tardan días, o incluso semanas, hasta que logran mamar sin esfuerzo. Si tu bebé no mama con frecuencia, no logras ver cómo traga o no orina o defeca lo suficiente, comunícate con tu proveedor de atención médica o consultor de lactancia inmediatamente. Además, ten en cuenta que es común sentir alguna molestia durante los primeros minutos de amamantar. Sin embargo, tus pezones no deben dolerte durante toda la sesión de lactancia. Si te duelen, es probable que el prendido al pezón de tu bebé no sea el correcto (consulta el recuadro abajo). Si tu bebé está prendido correctamente y aún sientes dolor después de unos cuantos minutos, debes conseguir ayuda. La mayoría de los problemas de la lactancia se solucionan fácilmente, pero es importante obtener ayuda pronto en vez de esperar. Muchos pediatras y hospitales tienen asesoras en lactancia dentro de su personal... y quizás den clases regulares sobre la lactancia. Tu departamento local de salud quizás tenga un servicio de referencias en cuanto a la lactancia. Ve “Recursos útiles” en la página 25 para más información.

    Tú y tu bebé están hechos para la lactancia. Ten confianza en tu capacidad y la de tu bebé, y atesora este momento que te dio la naturaleza para conectarte con tu bebé.

    Released: Apr 01, 2013 08:56 AM | Updated: Apr 02, 2013 12:17 PM
    Keywords: New Parents | Nursing


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